Tu campaña generó más leads que nunca. También generó más CO2 del que crees.
Cada campaña digital que lanzas deja una huella de carbono, y en marketing casi nadie la mide. Mientras más leads genera un reel, un video o una pauta programática, más energía consume detrás, y esa cuenta nunca aparece en el reporte de resultados.
La pauta programática, la que decide en milisegundos qué anuncio te muestra cada app, genera más de 200,000 toneladas de CO2 al mes solo entre Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Alemania y Francia (Scope3). Eso equivale a quemar 24 millones de galones de gasolina cada mes, nada más para decidir qué banner te aparece en el feed.
Y esa cifra no incluye la producción del contenido. Solo la decisión de mostrarlo.
No toda huella digital pesa igual. Ver una hora de streaming genera en promedio 55 gramos de CO2 en Europa (Carbon Trust), bastante menos de lo que la gente asume, y el dispositivo donde lo ves contamina más que la transmisión misma. Lo caro de verdad es la maquinaria de subasta y segmentación que corre detrás de cada impresión publicitaria: servir mil impresiones digitales gasta la misma energía que una lavada de ropa, multiplicada por cada campaña que corre, todos los días, en miles de marcas.
La industria de tecnología de la información representa cerca del 2% de las emisiones globales de CO2, a la par de toda la aviación civil del planeta. Ya existen esfuerzos serios para medirlo: AdGreen, por ejemplo, calcula la huella de producción de piezas publicitarias de video, foto y audio, fase por fase. El problema no es que falte la herramienta. Es que casi ninguna agencia de marketing, ni siquiera las que vendemos sostenibilidad, la está usando.
Ahí está la ironía que nadie en este medio quiere nombrar. Las agencias que ayudamos a otras empresas a reportar su impacto ambiental casi nunca medimos el nuestro. Publicamos campañas de impacto social con huella de carbono invisible, y esa paradoja no se resuelve dejando de hacer marketing. Se resuelve midiendo antes de escalar, no después.
En Huella Lab todavía no medimos la huella de cada campaña que lanzamos, y lo decimos así de claro porque preferimos ser honestos a quedar bien. Lo que sí hacemos es elegir, cuando se puede, el formato que pesa menos sin sacrificar el mensaje, y nos toca dar el siguiente paso: auditar nuestra propia huella digital antes de seguir hablando de la de nadie más.
La pregunta ya no es cuántos leads generó tu última campaña. Es cuánto costó generarlos, y quién está pagando esa cuenta que todavía nadie manda.
Esto se lo debo a alguien en particular. Hace poco conocí a Dinorah Olivares, quien me compartió los artículos que me metieron esta espinita de investigar más a fondo. En sostenibilidad nunca se deja de aprender, y he aprendido que las coincidencias en este tema casi nunca lo son: casi siempre hay una persona genuinamente preocupada detrás, informándose y poniendo temas sobre la mesa sin que nadie se lo pida. Gracias, Dinorah, por eso.